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martes, 10 de abril de 2012

Erase una vez una niña que con ocho años deseaba ser diseñadora. Se pasaba las horas soñando y dibujando todo lo que se le pasaba por la cabeza, todo su mundo rondaba entre el vestidor y los productos de belleza de su madre, una esteticista con un sentido de la estética impoluto y los centros de belleza de su padre, la persona que mas le aportó en su vida:
por sus consejos, talento y profesionalidad.
Un emprendedor que con tan solo quince años se fue a conquistar París y Venezuela con sus bonitas y delicadas tijeras,( esas historias le hacían soñar).
El poseía un anillo que la niña anhelaba con todas sus fuerzas, no solo por su belleza, sino por lo que significaba para los dos:
El rubí ... su corazón, su bonita filigrana tallada ..... trabajo, dedicación, amor a lo que estás haciendo, convertir algo material en un sentimiento profundo y cultivarlo hasta que florezca algo realmente bello maravilloso y delicado.


Esa niña soy yo, Uxía Garblank, ya no tengo ocho años. La vida ya no es color de rosa, mis ilusiones y mis sueños se convierten en miedos y situaciones arriesgadas a las que me enfrento,  pero hay cosas que no cambiaran nunca. Ahora poseo ese anillo como recuerdo al amor y apoyo de mi padre y que todos los días me recuerda que: " AMO LA MODA Y AMO LO QUE HAGO..."



                           







                            La historia continua ... y es momento se enseñaros sus frutos.

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